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Sentencia: caso Enron

Ex directivo de Enron, Jeffrey Skilling condenado a 24 años de prisión


HOUSTON, EEUU, Oct 23 (AFP) - Jeffrey Skilling, ex presidente ejecutivo de Enron, fue condenado este lunes a 24 años de prisión en Houston (Texas, centro-sur) por su responsabilidad en la escandalosa quiebra del gigante de corretaje de energía.


"Los crímenes de esta magnitud merecen un castigo severo", declaró el juez Sim Lake al pronunciar la sentencia.

Jeffrey Skilling había sido declarado culpable de 19 cargos, incluido fraude y complot y podía haber sido condenado a 185 años de prisión, pero el tribunal de Houston lo sentenció a 292 meses, equivalente a 24 años y nueve meses de prisión.

Oriundo de Pittsburgh (Pensilvania, este) y educado en Harvard, Jeffrey Skilling, de 50 años, dirigió la empresa de Houston (Texas, sur) durante seis meses y renunció por razones personales el 14 de agosto de 2001, apenas cuatro meses antes de que la empresa colapsara sepultada en una montaña de deudas.

Skilling sucedió en el puesto más alto de Enron a Kenneth Lay, fundador del imperio quien murió de una crisis cardíaca en julio pasado luego de haber sido declarado culpable.

El deceso de Lay y la decisión del ex director financiero Andrew Fastow de colaborar con la justicia (que le permitió recibir una pena reducida de seis años de prisión) hacen de Skilling la figura central en la quiebra de Enron.

Skilling había comenzado a trabajar en el grupo en 1990, luego de desempeñarse como consultor de la firma McKinsey and Co. En Enron logró una exitosa transformación de la división de gas natural de la empresa en un proveedor mayorista de gas y electricidad y para finales de los años 90, cuando ya era director ejecutivo, había convertido a la empresa texana en el primer proveedor mundial de energía.

"El hombre de Enron era él", había afirmado en su momento el ministro adjunto de Justicia, James Comey, al leer la lista de cargos en su contra.

En Enron, Skilling pregonaba una gestión flexible que permitía la creatividad y la iniciativa personal, aunque ello no lo libró de acusaciones de arrogancia.

"No he tenido más que éxitos en mi trabajo y en mi vida personal", se jactó en varias oportunidades.

Durante una teleconferencia con analistas de Wall Street en momentos en que Enron se lanzaba en el mercado de contratos de energía a futuro, lanzó improperios contra uno de ellos porque osó pedir un balance de la compañía.

En 2002, en ocasión de una audiencia ante el Senado que lo investigaba sobre las circunstancias de la quiebra y las aparentes malversaciones contables en que habría incurrido la empresa, Skilling se limitó a responder que él no es contador.

La acusación alegó que Skilling supervisó la conspiración para engañar a los inversores y autoridades regulatorias a través de la utilización de sociedades y entidades especiales para esconder las pérdidas e inflar el balance contable de Enron y sus ingresos.


Autor: Ricardo Ruette

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